El
Estatuto Nacional de Protección de los Animales junto al Ministerio de Salud,
constituyen las normas que han regulado el tema en el país. Entre sus objetivos
está el de prohibir el uso de animales con fines de enseñanza y aprendizaje,
además de fomentar la utilización de modelos alternativos de investigación y
experimentación en centros educativos que requieran de especies vivas. Pero
esto, según Juan Gonzalo López Casas, director general del Instituto Nacional
de Salud (INS):
“afectaría la docencia y la investigación
biológica y biomédica, pues son áreas que necesitan de la utilización de
animales de laboratorio en la búsqueda de conocimiento”.
Ante
tal dicho, Luz Helena Cano, directora del grupo de Micología de la Corporación
para Investigaciones Biológicas (MIB) ante la manipulación de animales con
fines experimentales afirmó:
“Primero se debe
analizar la posibilidad de hacerlo con nuevo software que simulan el organismo
del animal, y luego se debe estudiar si es posible hacer los experimentos con
células. Sino, cada vez que se utilice un animal, debe hacerse bajo el efecto
de anestesia.”
Si bien, la presencia de simuladores virtuales sería uno de
los métodos más efectivos para evitar y/o disminuir la experimentación en
animales, existen otros procedimientos tales como pruebas in vitro,
investigaciones con voluntarios humanos, modelado informático in sílico, etc. Contamos
con múltiples recursos y aún así seguimos abalando la experimentación animal,
por lo que la pregunta es: ¿realmente necesitamos un delineador de ojos,
fármacos para disfunción eréctil o pesticida a expensas de la vida de los
animales?
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